Más allá del código: Por qué descuidé mi pasión (y cómo la estoy recuperando)
¡Hola! ¡Qué gusto tenerte por aquí! Hoy quiero hablarte de un desafío que muchos devs enfrentamos.
Si has llegado a esta página, es muy probable que sepas que mi nombre es Marco Aldana y que me dedico al desarrollo de software. Pero hoy no quiero hablar solo de código; quiero compartir algo mucho más personal: mi camino y la crucial importancia de la marca personal en línea.
Desde muy joven, el mundo de la programación, la mecánica y la música me atraparon por completo. Recuerdo pasar horas tocando la guitarra (sí, probablemente era el guitarrista que solo se sabía “Lamento Boliviano”, ¡sin el chiste de la fiesta incluido!). Pero también estaba el lado más geek: sin saber inglés ni tener mucha idea de programación, logré levantar servidores de videojuegos y crear programas siguiendo tutoriales pixelados de YouTube o buscando en foros como Taringa. Desarmar aparatos electrónicos era uno de mis pasatiempos favoritos; ¡recuerdo sentirme un héroe en mi familia cuando aprendí a reparar las luces del árbol de Navidad!
Con el tiempo, la vida adulta llamó a mi puerta. Me aventuré a estudiar una carrera técnica en manufactura mecánica, donde aprendí sobre diseño, máquinas-herramienta y materiales. Luego, di el salto a la Ingeniería Mecatrónica, una etapa que me permitió fusionar la mecánica con la electrónica, la programación y la automatización. Después de trabajar en la industria de la manufactura electrónica, finalmente aterricé en el apasionante mundo de la programación.
Un desvío inesperado en mi carrera
Durante años, mis pasiones y hobbies se fueron transformando en mi trabajo, guiado en gran medida por la demanda del mercado laboral. Y aunque no hay nada de malo en ello si es tu camino, para mí, no era lo que quería en un principio. Me centré en escalar mi salario hasta que, hace no mucho, me di cuenta de algunas cosas que necesitaban un cambio radical:
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Perdí la pasión por aprender: Me limité a estudiar solo lo necesario para mi trabajo. La curiosidad que me había impulsado desde niño se convirtió en una obligación, y la chispa comenzó a apagarse.
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Acumulé lagunas de conocimiento: Al enfocarme únicamente en lo urgente, descuidé las bases. Me di cuenta de que tenía importantes huecos en mi ruta de aprendizaje que necesitaban atención inmediata.
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Descuidé mi marca personal y mis relaciones: Viniendo de un entorno presencial, creí que bastaba con tener buenas relaciones en la oficina. La llegada del trabajo remoto — aunque debo admitir que lo disfruté mucho al principio — me demostró lo equivocado que estaba. Perdí contacto, y mi red profesional se debilitó. ¡Esto es fatal para el crecimiento profesional! Lo digo por experiencia: si hoy quisiera cambiar de posición o de trabajo, me costaría muchísimo más que antes. Esto me enseñó una lección fundamental: ¡No todo es conocimiento técnico!
Comenzando de nuevo
Estoy seguro de que no soy el único que se ha sentido así. Es por eso que hoy estoy abriendo este blog en mi página personal. Mi objetivo principal es recuperar esa pasión por estudiar lo que me gusta.
Este espacio es mi forma de volver al origen. Es mi compromiso para retomar las riendas de mi aprendizaje, para estudiar de nuevo desde lo más básico e ir avanzando hasta lo más complejo, y compartirlo de forma clara y honesta. Lo hago para tener una referencia propia, pero también por si quieres acompañarme en el camino, ya sea para aprender, para entretenerte o porque quizás, solo quizás, te sientes un poco como yo.
Si esto resuena contigo, te invito a acompañarme en este viaje. Espero que disfrutes y encuentres valor en visitar esta página tanto como yo al crearla. En estos tiempos de redes sociales y distracciones, mi meta es que este espacio también te ayude a concentrarte y a estudiar mejor.
No dudes en contactarme por correo o LinkedIn si quieres charlar sobre algún tema, compartir una experiencia o simplemente saludar.
¡Un fuerte abrazo y te deseo que todas tus metas se conviertan en logros!